del mundo a su disposición, es bastante seguro que la clase trabajadora emancipada, todavía demacrada por sus siglos de servicio y sacrificio, se regocijará grandemente al repudiar, definitiva y para siempre, las falacias y aberraciones del ascetismo... No la negación de la vida, sino la loa
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Capítulo XX. La conspiración contra la familia
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