"La resolución adoptada por el Partido Socialista de Míchigan en su reciente Convención Estatal de que 'será deber de todos los agitadores y organizadores aprovechar en toda ocasión la oportunidad de explicar la religión', provocó una tormenta de indignación entre ciertos 'socialistas'. Aferrándose a la vieja falacia de que la religión debe dejarse en paz, señalan la Constitución rusa y las obras de los líderes bolcheviques que dicen que 'la religión es un asunto privado'. Pero no logran comprender que la interpretación del término 'la religión es un asunto privado' tiene un significado diferente aquí al que tiene en Rusia. El lema 'la religión es un asunto privado' no es de origen ruso. Ha sido y es uno de los gritos de guerra de la clase trabajadora revolucionaria en todos los países en los que la Iglesia y el Estado están unidos. Diferentes condiciones explican las diferentes comprensiones de los términos 'asunto privado' aquí y en Rusia. Probablemente en ningún otro país la religión y la iglesia han desempeñado un papel tan importante en los asuntos del Estado como en Rusia hasta el momento mismo. Verdaderamente, no fue tanto la fuerza de las armas como la de la ignorancia lo que mantuvo el zarismo durante cientos de años. La aristocracia feudal comprendió las ventajas que se podían derivar de mantener las mentes de sus esclavos en la oscuridad y la superstición. Una de las armas más poderosas en manos de la aristocracia era la Iglesia, cuyo noble deber era sembrar y propagar la ignorancia. La Iglesia era oficialmente parte del Estado. A la gente se le obligaba a ir a la iglesia; a los escolares<sup></sup> se les enseñaba la 'Santa Ley de Dios', y los ataques contra la iglesia eran castigados como ataques contra el Zar. La ignorancia religiosa de las masas era la mayor enemiga de los socialistas en su labor de propaganda; a cada paso tenían que encontrar y combatir la autoridad de Dios, en cuyo nombre los servidores de la iglesia consagraban el yugo del Zar y de los terratenientes. Era necesario arrancar este diente venenoso de las fauces del Estado. De ahí surgió la demanda: 'La religión es un asunto privado', privado en oposición al Estado. Significaba que la Iglesia debía separarse del Estado y ser privada de su protección. Era una demanda que, planteada al gobierno zarista, de ser concedida, no haría más que facilitar la lucha contra esta misma religión. Demandas similares se han incluido en los programas socialistas de Alemania, Austria y otros países que se enfrentaban a condiciones como las de Rusia. Una de las demandas inmediatas de los revolucionarios franceses del siglo XIX fue de esta índole. La Revolución de Noviembre puso a los trabajadores rusos en posesión de la maquinaria de la iglesia. Como arma de ignorancia, no podía ser utilizada contra los explotadores, ni podía ser destruida por la fuerza. Entonces los trabajadores rusos declararon la religión asunto privado, privándola así de la protección del Estado y forzándola bajo los golpes de la crítica científica, que acabará rápidamente con los vestigios de las supersticiones decrépitas. En América la religión siempre fue 'un asunto privado'. Nunca había estado relacionada oficialmente con el Estado, pero aun así ahora está siendo empleada por la clase dominante contra los trabajadores. Si todavía no es tan influyente aquí como lo era en Rusia durante el reinado de los zares, está camino de serlo. Su obra destructiva ya no puede ser ignorada por más tiempo. Debe ser combatida... Los socialistas alemanes comprenden que con destruir la santa alianza entre la Iglesia y el Estado su tarea no estaría completa. Después de eso 'debemos librar una guerra implacable contra la Iglesia', dice Bebel, 'porque fomenta la guerra civil entre los trabajadores, porque es la única fuerza reaccionaria que tiene alguna fuerza y que nos mantiene en la esclavitud voluntaria'. Al separar la Iglesia del Estado y hacer cumplir así su demanda de que 'la religión es un asunto privado', los socialistas franceses no se daban aún por satisfechos. Continuaron luchando contra la religión, y sus camaradas belgas trabajaron en consonancia con ellos. Dice E. Vandervelde: 'Estamos obligados a admitir que tanto en la filosofía como en la política debe haber guerra entre el socialismo y la Iglesia'. Esta actitud de los socialistas franceses y belgas fue aprobada por el Congreso internacional de Ámsterdam, 1904. La posición de los socialistas rusos es muy clara. Comprenden perfectamente que 'la religión es un asunto privado' significa únicamente la primera etapa en la guerra contra la esclavitud mental. 'La religión es un asunto privado', dice N. Bujarin (La Iglesia y la Escuela), 'pero eso no significa que no debamos combatirla mediante la persuasión'. Más adelante recalca que es un 'asunto privado' únicamente en lo que respecta a la protección violenta o a la destrucción violenta. Más allá de las puertas de la protección del Estado, la religión no se considera un asunto privado en Rusia. Allí se combate en las escuelas e instituciones educativas mediante 'propaganda, explicación y educación'. En esta cuestión los socialistas americanos no deben dejarse engañar por la aparente contradicción de los términos."
Table of Contents
Capítulo X: El régimen bolchevique en Rusia
444