similares que las pruebas aportadas por Lincoln Eyre desde Rusia interpretan a la perfección las «palabras evasivas» (weasel words) de Martens y Hillquit en el estrado de los testigos en Washington y Albany, respectivamente. Hillquit, el eslabón de unión, según su testimonio en Albany el 19 de febrero de 1920, nació en Riga, Rusia; vino a América siendo un muchacho, como tantos inmigrantes rusos; asistió a las escuelas públicas de Nueva York; y, bajo la protección de las barras y las estrellas, que él derribaría, se ha convertido con tanta rotundidad en uno de los «capitalistas» a los que odia, que reside en el famoso «Riverside Drive» de Nueva York y pudo declarar con una sonrisa afectada: «Me alago a mí mismo al pensar que no soy un fracasado». (Véase el
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Capítulo XVI: La conspiración contra nuestro país
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