Puede interesar al lector saber que socialistas de la más alta autoridad nos informan que en el nuevo Estado se llamaría a las mujeres a trabajar. El difunto August Bebel, uno de los socialistas alemanes más destacados, afirma que tan pronto como la sociedad esté en posesión de todos los medios de producción, «el deber de trabajar, por parte de todos los aptos para el trabajo, sin distinción de sexo, se convierte en la ley orgánica de la sociedad socialista».
[«Woman Under Socialism», de Bebel, página 275 de la edición de 1904 en inglés.]
Federico Engels, en su libro El origen de la familia, enseña que la emancipación de las mujeres depende primordialmente de la reincorporación de todo el sexo femenino a las industrias públicas.
[«Origin of the Family», de Engels, página 90 de la traducción al inglés de Untermann de 1907.]
En The Call, Nueva York, 27 de febrero de 1910, se afirma que «el hombre que se proclama socialista y luego dice que bajo el socialismo los hombres mantendrán a las mujeres, está completamente equivocado».
Teniendo claramente presentes en sus mentes los principios fundamentales del socialismo, el pueblo de Estados Unidos debe tener cuidado de distinguir entre socialistas que gobiernan bajo nuestra forma actual de gobierno y socialistas que gobiernan en un Estado socialista.
Un posible éxito en el primer caso no indicaría en modo alguno el éxito en el segundo.
Si nuestros ciudadanos son cautelosos a este respecto, los enemigos de nuestro país no se atreverán a jactarse del llamado éxito del socialismo en aquellos lugares en los que los miembros de su partido, elegidos para cargos públicos, hayan dado una buena administración bajo nuestro sistema constitucional de gobierno.