"Soy un viejo pagano tranquilo, y no estoy nada enfadado contigo... gracioso pequeño paladín del Altísimo... > "¿Este es el Dios del Cielo? ¿Este es el Padre de Cristo? ¿Este es el Creador de la Vía Láctea? ¡No! No sirve. No es lo suficientemente grande. No es lo suficientemente bueno. No es lo suficientemente limpio. Es una pesadilla espiritual, un mal sueño nacido en las mentes salvajes del terror y la ignorancia y de una lujuria de sangre propia de tigres... > "¿Es este monstruo indescriptible el Padre de Cristo? ¿Es el Dios que inspira a Buda y a Shakespeare, a Beethoven y a Darwin y a Platón? No, él no. Pero en la guerra y la masacre, en el pillaje y la violación, en la negra venganza y en la malicia mortal, en la esclavitud y la poligamia, y la degradación de las mujeres, y en las pompas, vanidades y codicias de la realeza, del clericalismo, y de la usura y el trueque... podemos discernir fácilmente la influencia de su personalidad feroz y aborrecible."
Este libro, que enseña el ateísmo de cabo a rabo, podía comprarse por un dólar el ejemplar en 1912 en la Oficina Nacional del Partido Socialista en Chicago, Ill. En el número de mayo de 1917 de la «International Socialist Review», «Dios y mi prójimo», de Blatchford, se anuncia de este modo: