número de huelgas y de personas involucradas, más tardará en reducirse el costo de los artículos de primera necesidad. Saben que si la clase trabajadora logra una jornada de seis horas, una semana de cinco días y, además, un aumento desmedido en los salarios, la producción quedará muy por debajo de la demanda, el costo de vida subirá vertiginosamente y los empresarios se arruinarán. Los trabajadores perderán entonces sus puestos y el descontento cundirá mucho más que nunca. Por otra parte, si se logra que los obreros rompan sus contratos salariales poco después de cada huelga victoriosa, las industrias de todo el país pronto quedarán «patitis arriba».
¿Qué provocará las huelgas con mayor facilidad que enseñar la rebelión contra todos los líderes sindicales conservadores que se opongan a paros injustificados?
Es mucho más fácil lograr que los hombres se vayan a la huelga haciendo que los agitadores laborales les den discursos incendiarios y los engañen, que lograr que los trabajadores discutan tranquilamente ambos lados de la cuestión de manera honesta y justa y luego voten a favor o en contra.
Las huelgas de solidaridad están bien calculadas para provocar una huelga general, la cual podría conducir fácilmente a la rebelión que los «Rojos» tanto desean. Las huelgas muy a menudo inducen la acción de los tribunales contra los trabajadores implicados y con frecuencia exigen el uso de la policía y la movilización de tropas, y así los «Rojos» rebeldes obtienen otros argumentos, sólidos o no, para ganar a una mayor parte de la clase trabajadora para su causa diabólica. Si los líderes socialistas de las huelgas son encarcelados, con justicia o sin ella, los socialistas no dejan de iniciar agitaciones a nivel nacional en pro