Observe el lenguaje «capitalista» de Trotsky: «Nosotros» —los zánganos tiránicos y explotadores en el Kremlin— «debemos alimentar a estos obreros y garantizarles la ración alimentaria mínima».
¿No son los «obreros» quienes producen los alimentos? Entonces, ¿por qué no los toman y les cortan el cuello a estos zánganos?
¿No es esta la doctrina socialista que nos enseñan nuestros teóricos estadounidenses, quienes echan espuma por la boca a causa de la supuesta «esclavitud salarial» de los obreros estadounidenses que crían familias inteligentes en hogares confortables y mantienen la independencia y la iniciativa propia de los hombres libres estadounidenses?
En undécimo lugar, observamos que a los obreros de Rusia, como recompensa por la esclavitud total bajo el servicio militar obligatorio y los tribunales de consejo de guerra, no se les garantiza nada más que esta «ración alimentaria mínima» y la posibilidad de poder comprar con sus salarios suficiente comida adicional como para aplazar la inanición. Esta última posibilidad nos la