que el socialismo permitiría a todos vivir en monogamia permanente, pero no obligaría a la gente a permanecer casada si no estuviera dispuesta a hacerlo. «El Manifiesto Comunista», la obra que hizo famosos a Marx y Engels entre los socialistas de todo el mundo, responde de este modo a la acusación formulada contra los revolucionarios en lo que respecta a su oposición a la monogamia:
Lo que se le podría reprochar eventualmente a los comunistas es que desean introducir, en sustitución de una comunidad de mujeres hipócritamente oculta, otra abiertamente legalizada.
Jules Guesde, un socialista francés, afirma en "Le Catéchisme Socialiste" que «la familia no es ya más que una forma odiosa de propiedad y debe ser transformada o abolida».
El líder socialista francés, Jaurés, en un discurso parlamentario dijo que
"Ellos [es decir, los hombres y mujeres casados] fueron libres de hacer el matrimonio y debían ser igualmente libres de deshacerlo. De hecho, así como la voluntad de una de las partes podría haber impedido el matrimonio, la voluntad de una debería poder terminarlo. El poder de anulación debería, por supuesto, ser aún más fuerte cuando ambas partes lo desean".
Casi sobra añadir que el amor libre comenzaría en la mayoría de los casos con la disolución voluntaria de los lazos matrimoniales.
Si bien el programa del Partido Socialista Francés, adoptado en Tours en 1902, no defiende explícitamente el amor libre, aun así aboga por "la legislación más liberal sobre el divorcio". Ernest Belfort Bax, un