atado a la voluntad de los bolcheviques rusos y los espartaquistas alemanes, ¡quienes detentaban los poderes de aprobación y veto para decidir con qué internacionales podían asociarse los miembros del Partido Socialista de América! Un producto más anómalo de la dirigencia de doble cara de Berger y Hillquit sería difícil de imaginar.
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Capítulo V. Nacimiento de los partidos comunista y obrero comunista
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