página 410, nos dice lo que quiere el Partido Socialista y los medios con los que espera conseguirlo. He aquí la frase: «Los trabajadores deben arrebatar el control del gobierno de manos de los amos y utilizar sus poderes en esta construcción del nuevo orden social, la Mancomunidad Cooperativa».
Naturalmente, las «cooperativas» se promocionan como un paso hacia la «Mancomunidad Cooperativa», que es lo que sueñan los socialistas. Pero para erigir este nuevo Estado, los socialistas pretenden que «los trabajadores» hagan el trabajo sucio por ellos, a saber, «arrebatar el control» del actual Gobierno de los Estados Unidos y apartarlo del camino.
Así, «los trabajadores» son el medio, la herramienta que los alocados socialistas esperan utilizar, mientras que el método propuesto para emplear a dichos «trabajadores» consiste en convertirlos al socialismo y alinearlos en un gran «sindicato industrial» listo para la «acción industrial» en cuanto los socialistas chasquen el látigo.
No creemos que los «trabajadores» de Estados Unidos tengan la intención de quemarse las manos sacando las castañas del fuego a Hillquit; pero los zánganos perezosos, los «intelectuales» socialistas, como les encanta autodenominarse a los partidarios de Hillquit, sin duda esperan aupar al poder a lomos del trabajo estadounidense, tal como los «dictadores» bolcheviques, Lenin y Trotsky, llegaron al poder y continúan cabalgando sobre las espaldas llagadas de los esclavos laboriosos de Rusia.
Parece, por tanto, que el Partido Socialista de América no está meramente afiliado a los «programas y métodos» de Moscú por votación en referéndum, sino que ha adoptado un programa y un método similares para su propia «tarea suprema». La única diferencia es que los bolcheviques han hecho su revolución, mientras que los socialistas estadounidenses están forjando el arma para