Se dice que la distancia presta encanto, y quizás esa sea la razón por la cual algunos de ustedes en el Este han respondido al canto del cuco de las Federaciones de Míchigan. Francamente, no vemos nada esperanzador en la alineación presentada por el bloque de la Federación de Míchigan. Tememos las consecuencias de semejante liderazgo. El autodenominado Partido Comunista, tal como está constituido actualmente y en especial con la adhesión de una parte del Consejo Nacional, presenta el grupo más atractivo de «elegibles» sobre el que el hombre haya puesto los ojos jamás. Y mientras contemplo este augusto despliegue de talento, me pregunto dónde va a parar la clase trabajadora. Nosotros, los de la izquierda del condado de Cook, somos reacios a unirnos a una organización bajo la dirección de unos cuantos doctrinarios de Detroit y del aspirante a Lenin de los Estados Unidos.<sup></sup> No consideramos que el bienestar del movimiento revolucionario fuera a ser celosamente guardado en sus manos.
Del periódico Truth, de la misma fecha, citamos también una carta abierta a Louis C. Fraina, la cual