Se ha demostrado teóricamente en el capítulo titulado «El socialismo, un peligro para los obreros», y de hecho por los acontecimientos en Europa, que un Estado socialista, aun cuando llegara a perdurar, no puede ser un éxito.
Por lo tanto, si el argumento marxista sobre la prostitución fuera tan sólido como afirman los socialistas, imagínese la inmoralidad entre el pueblo allí donde un gobierno socialista sumerge a las industrias y a las fuentes de producción y distribución en el caos total.
Con esta refutación de la afirmación de que la prostitución se convertiría en algo muy raro bajo el socialismo, los conspiradores nacionales deben confesar que el mismo argumento que han estado usando durante años para promover los intereses de su causa puede volverse contra ellos con efectos contundentes.
No solo los socialistas ven derrotado su argumento de que la prostitución sería menos frecuente en el Estado marxista, sino que son hipócritas al