es letra muerta en la tierra de Lenin, y el servicio militar obligatorio es aplicado con rigurosidad por el Gobierno Socialista Ruso. R. H. Bruce-Lockhart, a quien se ha hecho referencia, en su telegrama al Ministerio de Asuntos Exteriores británico, el 10 de noviembre de 1918, declaró:
"Los bolcheviques han abolido incluso las formas más primitivas de justicia. Miles de hombres y mujeres han sido fusilados sin siquiera la farsa de un juicio, y otros miles se pudren en las prisiones en condiciones cuyo paralelo hay que buscarlo en los anales más oscuros de la historia india o china... "Los bolcheviques, que destruyeron el ejército ruso y que siempre han sido los declarados opositores al militarismo, han movilizado por la fuerza a oficiales que no comparten sus puntos de vista políticos, pero cuyos conocimientos técnicos son indispensables, y bajo la amenaza de ejecución inmediata los han obligado a luchar contra sus propios compatriotas en una guerra civil de una crueldad sin parangón".