¡Quién pudiera tener siempre el remo, y yo mi laúd de cuerdas, donde el loto ríe bajo el sol, y el sauce se sumerge en las aguas, y Su voz está en mis cuerdas! > Sumerge tu remo, amor mío, y déjame tocar mis cuerdas. Hay un Poeta en Nazaret que nos conoce y nos ama a ambos. Sumerge tu remo, amor mío,
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Jonathan
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