levantarán robles y arces, y el viento del este llevará las bellotas a otras tierras”.
Y entonces Él dijo: “Judea tendría un rey, y ella marcharía contra las legiones de Roma.
“No seré su rey. Las diademas de Sión fueron forjadas para frentes más humildes. Y el anillo de Salomón le queda pequeño a este dedo.
“Contempla mi mano. ¿No ves que es demasiado fuerte para sostener un cetro, y demasiado recia de tendones para empuñar una espada común?
—No, no ordenaré carne siria contra la romana. Pero tú, con mis palabras, despertarás a esa ciudad, y mi espíritu hablará a su segundo amanece.
“Mis palabras serán un ejército invisible con caballos y carros, y sin hacha ni lanza conquistaré a los sacerdotes de Jerusalén y a los césares.
“No me sentaré sobre un trono donde esclavos se han sentado a gobernar a otros esclavos. Tampoco me rebelaré contra los hijos de Italia.
“Pero seré una tempestad en su cielo, y una canción en su alma.
“Y seré recordado.
“Me llamarán Jesús el Ungido.”
Estas cosas dijo fuera de los muros de Jerusalén antes de entrar en la ciudad.
Y Sus palabras están grabadas como con cinceles.