Si Judea ha de vivir, todos los hombres que se oponen a ella deben ser abatidos hasta el polvo.
Y antes de que Judea muera, cubriré mis canas con cenizas tal como lo hizo el profeta Samuel, y me despojaré de esta vestidura de Aarón y me vestiré de cilicio hasta que me vaya de aquí para siempre.