«Este es el
Y Jesús dijo a Judas:
«Judas, fuiste paciente conmigo. Esto podría haber sido ayer».
Entonces Él se volvió hacia los hombres armados y dijo:
«Llevadme ahora. Pero aseguraos de que vuestra jaula sea lo suficientemente grande para estas alas».
Entonces se le echaron encima y lo retuvieron, y todos gritaban.
Pero nosotros, en nuestro miedo, huimos y tratamos de escapar. Yo corrí solo entre los olivares, ni tuve fuerzas para pensar, ni ninguna voz habló en mí salvo mi miedo.
Durante las dos o tres horas que le quedaban a aquella noche estuve huyendo y ocultándome, y al amanecer me hallé en un pueblo cerca de Jericó.
¿Por qué le había abandonado? No lo sé. Pero para mi desgracia le abandoné. Fui un cobarde y huí de la presencia de Sus enemigos.
Entonces estaba enfermo y avergonzado en mi corazón, y regresé a Jerusalén, pero Él era un prisionero, y ningún amigo podía hablar con Él.
Él fue crucificado, y su sangre ha hecho nueva arcilla de la tierra.
Y sigo viviendo; sigo viviendo del panal de Su dulce vida.