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nydus/Jesus the Son of ManPublic
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Birbàrah de Yammouni

Jesús fue paciente con el tonto y el estúpido, aun como el invierno aguarda a la primavera.

Él era paciente como una montaña en el viento.

Él respondió con bondad a las duras indagatorias de Sus enemigos.

Él podía incluso callar para argüir y disputar, porque era fuerte y los fuertes pueden ser indulgentes.

Pero Jesús también era impaciente.

No perdonó al hipócrita.

No cedió ni a los hombres astutos ni a los malabaristas de las palabras.

Y Él no se dejaría gobernar.

Él se mostraba impaciente con aquellos que no creían en la luz porque ellos mismos moraban en la sombra; y con aquellos que buscaban señales en el cielo en lugar de en sus propios corazones.

Le perdía la paciencia con aquellos que pesaban y medían el día y la noche antes de confiar sus sueños al alba o al anochecer.

Jesús era paciente.

Sin embargo, Él era el más impaciente de los hombres.

Él querría que tejas la tela aunque pases años entre el telar y el lino.

Pero Él no permitiría que nadie arrancara ni una pulgada de la tela tejida.

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