“Bebed esto en memoria de una sed que hemos conocido juntos. Y bebedlo también con la esperanza de la nueva cosecha. Cuando yo esté envuelto y ya no esté entre vosotros, y cuando os reunáis aquí o en otra parte, partid el pan y verted el vino, y comed y bebed tal como lo estáis haciendo ahora. Entonces mirad a vuestro alrededor; y quizás podáis verme sentado con vosotros en la
Tras decir esto, comenzó a repartir entre nosotros trozos de pescado y faisán, como un ave que alimenta a sus polluelos.
Comimos poco pero estábamos saciados; y bebimos apenas una gota, pues sentíamos que la copa era como un espacio entre esta tierra y otra tierra.
Entonces Jesús dijo:
«Antes de dejar esta mesa levantémonos y cantemos los alegres himnos de Galilea».
Y nos levantamos y cantamos juntos, y Su voz estaba por encima de nuestras voces, y había un resonar en cada palabra de Sus palabras.
Y Él miró nuestros rostros, uno por uno, y dijo:
“Ahora os digo adiós. Salgamos más allá de estos muros. Vayamos hacia Getsemaní”.
Y Juan, el hijo de Zebedeo, dijo:
«Maestro, ¿por qué te despides de nosotros esta noche?»
Y Jesús dijo: > «No se turbe vuestro corazón. Solo os dejo para preparar un lugar para vosotros en la casa de mi Padre. Pero si