conoce.
El Nazareno quiere que vivamos la hora con pasión y éxtasis.
El hombre de Tarso querría que tuviéramos presentes las leyes consignadas en los libros antiguos.
Jesús dio Su aliento a los muertos sin aliento. Y en mis noches solitarias creo y comprendo.
Cuando se sentaba a la mesa, contaba historias que daban felicidad a los comensales, y aderezaba con Su alegría la carne y el vino.
Pero Pablo prescribiría nuestro pan y nuestra copa.
No permitas que aparte mis ojos hacia otro lado.