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nydus/Jesus the Son of ManPublic
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Juan en Patmos

¿Podías oír en tus sueños una voz tímida de su propio éxtasis?

Me llamó y Le seguí.

Esa tarde regresé a la casa de mi padre para buscar mi otra capa.

Y le dije a mi madre:

«Jesús de Nazaret me quiere en Su compañía».

Y ella dijo:

“Ve por Su camino, hijo mío, aun como tu hermano.”

Y Yo lo acompañé.

Su fragancia me llamó y me mandó, pero solo para liberarme.

El amor es un anfitrión benévolo con sus invitados, aunque para los no invitados su casa es un espejismo y una burla.

Ahora pretenderías que te explique los milagros de Jesús.

Todos somos el gesto milagroso del momento; nuestro Señor y Maestro era el centro de ese momento.

Sin embargo, no era Su deseo que Sus gestos fueran conocidos.

Le he oído decir al cojo:

“Levántate y vete a casa, mas no digas al sacerdote que yo te he sanado”.

Y la mente de Jesús no estaba en el lisiado; estaba más bien con los fuertes y los rectos.

Su mente buscó y retuvo a otras mentes y Su espíritu completo visitó a otros espíritus.

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