En un sueño vi a Jesús y a mi dios Pan sentados juntos en el corazón del bosque.
Se reían el uno del habla del otro, junto al arroyo que corría cerca de ellos, y la risa de Jesús era la más alegre. Y conversaron largamente.
Pan habló de la tierra y de sus secretos, de sus hermanos con pezuñas y de sus hermanas con astas; y de los sueños.
Y habló de las raíces y de sus pequeños nidos, y de la savia que despierta, asciende y canta al verano.
Y Jesús habló de los nuevos brotes en el bosque, y de las flores y los frutos, y de la semilla que darán en una estación que aún no ha llegado.
Habló de los pájaros en el espacio y de su canto en el mundo superior.
Y habló de ciervos blancos en el desierto donde Dios los pastorea.
Y Pan se complació con el discurso del nuevo Dios, y sus fosas nasales temblaron.
Y en el mismo sueño contemplé a Pan y a Jesús volverse silenciosos y quietos en la quietud de las sombras verdes.
Y entonces Pan tomó sus flautas y tocó para Jesús.
Los árboles se agitaron y los helechos temblaron, y sentí miedo.
Y Jesús dijo: