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nydus/Jesus the Son of ManPublic
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Mannus, el pompeyano, a un griego

Porque todos somos criaturas de tristeza y de pequeñas dudas. Y cuando un hombre nos dice: «Regocijémonos con los dioses», no podemos sino prestar atención a su voz. Extraño es que el dolor de este hombre se haya convertido en un rito.

Estas personas descubrirían a otro Adonis, un dios asesinado en el bosque, y celebrarían su muerte.

Es una pena que no presten atención a Su risa.

Pero confesémoslo, de romano a griego. ¿Acaso nosotros mismos oímos la risa de Sócrates en las calles de Atenas? ¿Está jamás en nosotros el olvidar la copa de cicuta, ni siquiera en el teatro de Dioniso?

¿No se detienen acaso todavía nuestros padres en las esquinas de las calles para charlar de penas y pasar un momento feliz recordando el triste final de todos nuestros grandes hombres?

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