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nydus/Jesus the Son of ManPublic
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Poncio Pilato

Y esto solo de todo cuanto dijo fue impropio, por cuanto solo Roma ha conquistado el mundo.

Pero ahora las voces del pueblo se alzaron de nuevo, y el ruido era mayor que antes.

Y descendí de mi asiento y le dije: «Sígueme».

Y de nuevo aparecí sobre los escalones del palacio, y Él estaba allí a mi lado.

Cuando la gente Le vio, bramó como el trueno rugiente. Y en su clamor no oí otra cosa que «¡Crucifícale, crucifícale!».

Entonces se lo entregué a los sacerdotes que me lo habían entregado a mí y les dije:

«Haced con este justo lo que queráis. Y si es vuestro deseo, llevaos con vosotros soldados de Roma para que lo guarden».

Luego lo tomaron, y decreté que se escribiera sobre la cruz, encima de su cabeza: «Jesús de Nazaret, Rey de los judíos». En su lugar debí haber dicho: «Jesús de Nazaret, un Rey».

Y el hombre fue despojado, azotado y crucificado.

Estuvo en mi poder salvarlo, pero salvarlo habría provocado una revolución; y siempre es prudente que el gobernador de una provincia romana no sea intolerante con los escrúpulos religiosos de una raza conquistada.

Aun en esta hora creo que el hombre era algo más de lo que un agitador. Lo que decreté no fue mi voluntad, sino más bien por el bien de Roma.

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