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nydus/Jesus the Son of ManPublic
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Mateo

«No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan; cuya hermosura aumenta cuando muchos ojos la contemplan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón».

Se os ha dicho que el asesino será pasado a espada, que el ladrón será crucificado y que la ramera será apedreada. Pero yo os digo que no estáis libres de la maldad del asesino, del ladrón y de la ramera, y que cuando son castigados en el cuerpo vuestro propio espíritu se oscurece.

“En verdad ningún crimen es cometido por un solo hombre o una sola mujer. Todos los crímenes son cometidos por todos. Y aquel que paga la pena puede estar rompiendo un eslabón de la cadena que pende de vuestros propios tobillos. Tal vez esté pagando con su dolor el precio de vuestra alegría pasajera”.

Así habló Jesús, y tuve el deseo de arrodillarme y adorarle, mas por mi timidez no pude moverme ni pronunciar una sola palabra.

Pero por fin hablé; y dije: «Rogaría en este momento, mas tengo la lengua pesada. Enséñame a rogar».

Y Jesús dijo:

«Cuando queráis orar, dejad que vuestro anhelo pronuncie las palabras. En mi anhelo está ahora orar así:

“Padre nuestro en la tierra y en el cielo, sagrado es Tu nombre. Hágase Tu voluntad en nosotros, así como en el espacio. Danos de Tu pan suficiente para el día. En Tu compasión perdónanos y engrandécenos para perdonarnos los unos a los otros. Guíanos hacia Ti y extiéndenos Tu mano en la oscuridad. Porque Tuyo es el reino, y en Ti está nuestro poder y nuestra plenitud.”

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