Esto sucedió antes de que Él fuera conocido por la gente.
Estaba en el jardín de mi madre cuidando los rosales, cuando Él se detuvo en nuestra puerta.
Y Él dijo:
«Tengo sed. ¿Me darás agua de tu pozo?»
Y corrí y traje la copa de plata, y la llené con agua; y vertí en ella unas pocas gotas del frasquito de jazmín.
Y bebió profundamente y se sintió complacido.
Entonces Él me miró a los ojos y dijo:
“Mi bendición estará sobre ti.”
Cuando Él dijo aquello sentí como si una ráfaga de viento me atravesara el cuerpo. Y ya no sentí timidez; y le dije: «Señor, estoy prometida a un hombre de Caná de Galilea. Y me casaré el cuarto día de la próxima semana. ¿No vendrás a mi boda y honrarás mi matrimonio con tu presencia?».
Y Él respondió: «Iré, hijo mío».
Fíjate bien: Él dijo: «Hijo mío», y sin embargo no era más que un muchacho, y yo casi tenía veinte años.
Entonces Él siguió caminando por el camino.
Y me quedé de pie en la puerta de nuestro jardín hasta que mi madre me llamó para entrar en la casa.