en salarios, decidió a continuación lo que el productor debía pagar por el costo de vida. ¡El propio productor puede responder a la pregunta de cómo resultó todo! Los salarios eran «altos», pero no tanto como el «costo de vida»; y la respuesta a ambas cosas se encuentra en el testimonio de Barney Baruch.
Esa no es ni mucho menos toda la historia. Se incluye aquí meramente para encontrar su lugar en la lista de facultades conferidas al señor Baruch.
Hasta qué punto se sentía Baruch a sí mismo como el «poder» lo demuestra un pasaje que surgió cuando intentaba explicar las grandísimas ganancias obtenidas por algunas empresas con las que hacía negocios.
Sr. Jefferis: «—¿Entonces el sistema que usted adoptó no le dio a la Lukens Steel & Iron Company la cantidad de ganancias que tuvieron las