embargo, tenía un aspecto cuestionable que vino a inquietar al señor Baruch, y la manera en que manejó el asunto demuestra o bien una mente muy astuta o bien un consejo muy astuto. Lo último sin duda iba de la mano con lo primero: abundaban los consejeros judíos por allí.
Para empezar, el Sr. Baruch dice:
«Los miembros de ese comité los elegí yo mismo; las industrias no los eligieron».
Lo cual significa, de hecho, que el Sr. Baruch eligió a un grupo de entre un grupo que había sido previamente seleccionado por los productores, aunque claramente el Sr. Baruch deseaba modificar esta impresión. Y de nuevo:
«Es verdad que estos grandes productores de cobre estaban en el comité, y los seleccionué porque eran grandes hombres * * * »
Ahora bien, estos hombres, como miembros de un comité