inconvenientes, y mucho menos dolor. El «boicot» había sido más duro para los boicoteadores.
Incapaces de soportar el espectáculo de ver el comercio desviado hacia comerciantes no judíos, los judíos depusieron su actitud hostil y volvieron a ver a Bennett, pidiendo el uso de sus columnas para la publicidad. Bennett recibió a todos los que acudieron, sin mostrar rencor. Querían recuperar sus antiguos puestos, pero Bennett dijo: No. Argumentaron, pero