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nydus/The International Jew, Volume II: Jewish Activities in the United StatesPublic
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Prefacio

o una Julia Marlowe serían imposibles bajo el sistema judío. Fueron discípulas del arte, que más tarde se convirtieron en artistas, y luego fueron justamente aclamadas como estrellas. Pero su desarrollo fue un proceso tedioso. Su fama se basaba en la creciente aprobación del pueblo, año tras año. Estas actrices dedicaban temporada tras temporada a recorrer el mismo circuito, aprendiendo poco a poco, perfeccionando su trabajo. No tenían ni buscaban el «sello de Nueva York»; trabajaban primero para conseguir la aprobación de la gente de «las provincias», que es el término judío despectivo para referirse al resto de los Estados Unidos.

Sin embargo, no existía ninguna dictadura judía del Teatro cuando Mary Anderson y Julia Marlowe estaban construyendo su arte y sus carreras; lo cual arroja luz sobre la razón por la cual no hay Mary Andersons ni Julia Marlowes que aspiren a la sucesión.

El judío busca el éxito inmediato en todo menos en los asuntos raciales. En esta destrucción del teatro de los gentiles, el proceso no puede ser demasiado rápido para él. La formación de artistas lleva tiempo. Es mucho más sencillo hacer que los carteles publicitarios sirvan como sustituto y, así como el charlatán-dentista ambulante hacía sonar una banda de música con la fuerza suficiente para ahogar los gritos de angustia de sus víctimas, el empresario judío busca desviar la atención de la pobreza dramática del Teatro arrojando confeti, extremidades, LENCERÍA Y CONTROL JUDÍO DEL TEATRO NORAMERICANO 97 lentejuelas de manera deslumbrante a los ojos de su público.

Estos tres resultados del control judío en el teatro se explican por un cuarto; el secreto del grave cambio ocurrido desde 1885 se encuentra en la tendencia

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