día, cuando los líderes de la judería estadounidense vincularon el nombre de la francmasonería con el suyo propio, el nombre de la Orden había permanecido intacto. * Esto sirve de aviso a los líderes de la judería estadounidense de que esta vez no se les permitirá esconderse detrás del nombre de la masonería, ni se les permitirá enarbolar el nombre de la masonería como escudo para desviar los dardos o como aliado para compartir los dardos dirigidos contra sus propósitos subversivos. Ese juego ha tenido éxito dos veces en los Estados Unidos; nunca volverá a tenerlo. La francmasonería no está ni ha estado nunca implicada en lo que la cábala judía se trae entre manos. Y los francmasones de todas partes conocen los hechos.
Es un hecho curioso que así como los judíos han tratado de operar a través de los masones y luego abandonar dicha Orden para que cargue con el peso del asalto consiguiente, también han tratado a veces de operar a través* de los jesuitas, jugando la misma treta con ese nombre y esa Orden.
Si los jesuitas y los masones compararan notas, ambos podrían informar de lo mismo. Los judíos han tratado de usar a ambos, y han sido frustrados, aunque a consecuencia de ello los nombres de ambas Ordenes hayan sufrido por un tiempo.
Esta es una de las coincidencias entre los Protocolos y los hechos: los Protocolos se expresan en contra tanto de los masones como de los jesuitas, pero dispuestos a utilizar a ambos para lograr los propósitos judíos.
Ambas órdenes son muy capaces de valerse por sí mismas, una vez que conocen la clave del plan judío. Pero hay mucha información