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nydus/The International Jew, Volume II: Jewish Activities in the United StatesPublic
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Prefacio

país, resulta casi imposible abastecer suficientes buenas películas para satisfacer esa demanda estimulada y artificial. El apetito de algunas personas exige dos o más películas al día. * Si son trabajadores, ven una función al mediodía y varias por la noche. * Si son esposas de cabeza hueca, ven varias por la tarde y varias por

Con todo el talento y la habilidad del país dedicados a la tarea, sería imposible suministrar un drama nuevo y de calidad, recién salido de los estudios a cada hora, como el pan...

Donde los controladores judíos se han excedido es aquí: han sobreestimulado una demanda que no son capaces de abastecer, excepto con material tal que obligatoriamente destruirá la demanda. Nada es más peligroso para el negocio cinematográfico que el apetito exagerado por ellas, y este apetito se aguza y alienta hasta convertirse en una manía.

Al igual que el negocio de los salones, el negocio del cine se está suicidando al matar en sus clientes aquella cualidad sobre la cual fue construido.

Ahora bien, en cuanto a la propaganda, existen pruebas de que los promotores judíos no han pasado por alto ese aspecto de la cuestión. Esta propaganda, tal como se observa en la actualidad, puede describirse bajo los siguientes epígrafes:

Consiste en el silencio sobre el judío como un ser humano corriente. Los judíos no se muestran en el escenario excepto en situaciones inusualmente favorables. Entre las escenas ofrecidas al público nunca se ve Hester Street o la parte baja de la Quinta Avenida al mediodía. Recuerde si alguna vez ha visto una gran escena de grupo judío en exhibición general. Tras un terrible incendio en una fábrica de ropa,

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