ámbito periodístico.
A pesar de que los judíos no habían conseguido apoderarse del codiciado Herald, al menos habían logrado sacar del mercado a otro periódico no judío. Se dispusieron a obtener el control de varios periódicos vespertinos, cuya acción ya está completa.
Pero la victoria fue una victoria financiera sobre un hombre muerto. La victoria moral, así como la financiera, permaneció con Bennett mientras vivió; la victoria moral aún permanece con el Herald. El Herald está inmortalizado como el último baluarte contra los judíos en Nueva York. Hoy en día, los judíos son más com¬ pletamente dueños del campo periodístico en Nueva York de lo que son en cualquier capital de Europa. En verdad, en cada capital de Europa hay un periódico que da las noticias reales de los judíos. No hay ninguno en Nueva York. Y así permanecerá