por las cuales en algún momento sería importante saber de qué sangre y raza procedía el hombre».
Senador Guggenheim—«¿Por qué no preguntar su religión?»
Los senadores McCumber y Bailey salieron en defensa de la afirmación del senador Guggenheim de que la palabra «judío» es un término religioso y no racial.
Presidente LaFollette—“No acabo de entender su objeción a esto, senador Guggenheim. ¿Qué objeción se le puede poner a que la raza a la que uno pertenece conste correctamente?”
Senador Guggenheim: «Porque no es cor¬ recto expresarlo de ese modo. Los judíos no son una raza. * * * »
Más adelante en la audiencia, el senador Cummins intervino en la discusión en respuesta a un comentario projudío hecho por el senador Bailey:
Senador Bailey: «Si yo fuera hebreo y hubiera nacido aquí y quisieran que dijese que soy cualquier