guardar sus propios días, observar su propia forma de culto, vivir en su propio gueto, subsistir con un principio dietético propio, degollar a su ganado de una manera que nadie que lo sepa puede aprobar —puede hacer todas estas cosas sin hostigamiento, sin la más mínima puesta en duda de su derecho a ellas. Pero el no judío es ahora el «persecudo». Debe hacer todo de la manera en que el judío quiere que se haga; si no, está «infringiendo los derechos judíos».
Los estadounidenses son muy sensibles a la vulneración de los derechos ajenos. Los judíos podrían haber seguido con «LOS DERECHOS JUDÍOS» CHOCAN CON LOS DERECHOS ESTADOUNIDENSES 169 durante mucho tiempo de no haber ido demasiado lejos.
Lo que la gente está empezando a comprender ahora es que se ha interferido con los derechos estadounidenses, y que