la situación hasta que los estadounidenses se sacudan de su largo sueño y miren con ojos firmes la situación nacional. Una sola mirada les bastará para verlo todo, y sus propios ojos harán temblar a los usurpadores orientales.
La moraleja es: todo lo que sale ahora de Nueva York debe ser escrutado doblemente, porque proviene del centro de ese gobierno judío que desea guiar y teñir los pensamientos del