por agencias de detectives, vigilado constantemente por el servicio secreto del gobierno, expuesto por los periódicos, llevado a juicio en los tribunales, condenado y sentenciado a penas de prisión, este tipo de estafador judío no se amilana. Donde otros hombres considerarían la exposición pública como una deshonra de por vida, este tipo la considera simplemente como una interrupción trivial, tal como un marinero consideraría una caída accidental por la borda.
Aún hay abismos más profundos, donde imperan el robo descarado y la violencia. Las personas que más abunda hallar allí son los esbirros del tipo más bajo de especuladores. Las historias de criminalidad en Wall Street, una lista numerosa y
JEW VERSUS NON-JEW IN NEW YORK FINANCE 41
sorprendente, que a veces involucran a las altas esferas, pero mayormente a las bajas, y todas marcadas por un peculiar cariz racial y de grupo, han atraído en ocasiones la atención del mundo entero, pero, como suele suceder con la publicación general de tales historias, se omiten los hechos explicativos fundamentales.
Pero se verá, a medida que se desenrolle la historia de las condiciones reales en Wall Street y sus alrededores financieros, que siempre existen los dos elementos: el judío y el no judío. Es quizás la única coalición no judía en América, esta resistencia silenciosa que las finanzas estadounidenses están oponiendo al control semita. Es, en cierto sentido, antinatural para la mentalidad estadounidense, pero ha sido impuesta como una medida defensiva frente a las enérgicas operaciones ofensivas de la coalición semita. Si alguna vez surge en los Estados Unidos una fuerte combinación no judía, será el resultado directo de la ancestral coalición judía contra los no judíos. La condición en