vez, y la idea fue combatida formalmente en ponencias por el Dr. Herbert Friedenwald, de Nueva York, Isaac Hassler, de Filadelfia, y el rabino Ephraim Frisch, de Little Rock, Arkansas.
“El argumento legal y teórico se vio comple¬ mentado de manera práctica por una oposición generalizada a la lectura de la biblia y a los villancicos navideños en las escuelas públicas, una oposición decidida específicamente por la Conferencia Central de Rabinos Estadounidenses.
“En Nueva York, la agitación en contra de los villancicos produjo una contramanifestación a su favor, y el asunto parece haber quedado a discreción de cada profesor en particular.
En Filadelfia, Cincinnati, St. Paul y tal vez en otros lugares, hubo movimientos y contramovimientos similares, y es posible que la cuestión vuelva algún día a atormentarnos.
Ahí tenéis, en una declaración judía oficialmente autorizada, lo que los judíos conciben como parte de sus derechos judíos.
Un examen cuidadoso de la intensa propaganda llevada a cabo por la Kehilá y el Comité Judío Americano LA DEMANDA JUDÍA DE “DERECHOS” EN AMÉRICA 155 no solo revelará que todo los Estados Unidos se consideran un campo legítimo para la injerencia judía, sino también que ellos insisten en una muy amplia diversidad de “derechos”.
En decenas de estados y cientos de pueblos y ciudades se ha aplicado este programa, pero siempre con muy poca publicidad como para poner al tanto al pueblo de lo que está sucediendo. En una gran cantidad de casos, los judíos salen ganando en sus pretensiones debido a la presión local que son capaces de ejercer, por lo general mediante su manera muy previsora de seleccionar y comprometer a los funcionarios públicos. En otras instancias han