de los estadounidenses EL ASPECTO JUDÍO DEL PROBLEMA DEL «CINE» 125 se comprende en un camino trillado desde la taquilla, pasando por el ambigú, hasta llegar a un lugar donde comer. Aún no conoce a Norteamérica, excepto como un enorme áfido del que puede obtener leche.
Se sigue, por lo tanto, que con toda probabilidad él ignora igualmente la vida hogareña americana. Aún no ha sido capaz de comprender lo que significa la domesticidad americana.
El hogar americano es una incógnita casi absoluta para los extranjeros de las razas orientales. Una mujer armenia que ha vivido en América durante cinco años dice que no sabe nada de un hogar americano excepto lo que puede ver a través de las ventanas al pasar.
Esto, por supuesto, es una brecha que no es fácil de salvar. Puede que no sea estrictamente verdad que la mayoría de los productores de cine no conozcan los interiores de los hogares americanos, pero ciertamente hay indicios de que no han captado su espíritu, y de que su tergiversación del mismo es más que una imagen falsa, es también una influencia sumamente peligrosa.
Es peligroso para los extranjeros que obtienen sus ideas más impresionantes de la vida estadounidense a partir del escenario. Es peligroso para los estadounidenses que imaginan que la vida de la pantalla es la vida que viven «las clases altas». Si pudiéramos trazar un mapa de la mente colectiva de enteras secciones de nuestras ciudades, y rastrear las impresiones sobre el pueblo estadounidense, los hábitos estadounidenses y los estándares estadounidenses que albergan esos grupos mentales, veríamos entonces la peligrosa tergiversación que los productores de cine han dado a las cosas estadounidenses. La falsedad,