CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Jungle BookPublic
Página 182 de 200
Table of Contents

Los servidores de Su Majestad

Los bueyes de la artillería se tumbaron juntos y comenzaron a rumiar, pero la mula joven se acurrucó junto a Billy.

—¡Cosas! —dijo—; ¡cosas temibles y horribles, Billy! Se metieron en nuestras trincheras mientras dormíamos. ¿Crees que nos matarán?

—Tengo unas ganas enormes de darte una patada de campeonato —dijo Billy—. ¡Pensar que una mula de catorce palmos con tu entrenamiento deshonre a la batería ante este caballero!

—¡Despacito, despacito! —dijo el caballo de tropa—. Recuerden que siempre son así al principio. La primera vez que vi a un hombre (fue en Australia, cuando tenía tres años) corrí durante medio día, y si hubiera visto un camello, aún estaría corriendo.

Casi todos nuestros caballos para la caballería inglesa son traídos a la India desde Australia, y son domados por los propios soldados.

—Muy cierto —dijo Billy—. Deja de temblar, muchacho. La primera vez que me pusieron el arnés completo con todas sus cadenas en la espalda, me puse sobre las patas delanteras y lo pateé todo hasta quitármelo. No conocía la verdadera ciencia de las patadas entonces, pero el artillero dijo que jamás había visto nada igual.

“Pero esto no eran arneses ni nada que hiciera tintineo —dijo la mula joven—. Ya sabes que eso ahora no me importa, Billy. Eran Cosas como árboles, que caían arriba y abajo por las líneas y burbujeaban; y la soga de mi cabeza se rompió, y no pude encontrar a mi arriero, y no pude encontrarte a ti, Billy, así que me fui corriendo con... con estos caballeros”.

—¡Mjum! —dijo Billy—. En cuanto supe que los camellos andaban sueltos, me vine por mi cuenta, sin hacer ruido. Cuando una batería⁠—una mula de cañón de montaña llama caballeros a los bueyes de artillería,

182