Un momento rápido y decisivo, crítico para toda huérfana, sea rica o pobre, pues la riqueza no previene una mala elección; las desalianzas se hacen en las altas esferas, la verdadera desalianza es la de las almas; y así como muchos jóvenes desconocidos, sin nombre, sin cuna, sin fortuna, son una columna de mármol que sostiene un templo de grandes sentimientos y grandes ideas, tal o cual hombre de mundo satisfecho y opulento, que tiene las botas lustradas y las palabras barnizadas, si se le mira no por fuera, sino por dentro, cosa que está reservada a su esposa, no es más que un leño oscuramente habitado por pasiones violentas, impuras y vinosas; el poste de una
¿Qué contenía el alma de Cosette?
Una pasión calmada o adormecida; algo límpido, brillante, turbado hasta cierta profundidad y sombrío más abajo.
La imagen del apuesto oficial se reflejaba en la superficie.
¿Perduraba algún recuerdo en las profundidades?—¿Hasta el fondo mismo?—Es posible. Cosette no lo sabía.
Un singular incidente sobrevino.
II
Los temores de Cosette
Durante la primera quincena de abril, Jean Valjean hizo un viaje. Esto, como sabe el lector, ocurría de tiempo en tiempo, a intervalos muy largos. Permanecía ausente un día o dos días a lo sumo.