oración. Lo Desconocido es un océano. ¿Qué es la conciencia? Es la brújula de lo Desconocido. El pensamiento, la ensoñación, la oración: estas son grandes y misteriosas radiaciones. Respetémoslas. ¿Hacia dónde van estas majestuosas irradiaciones del alma? Hacia la sombra; es decir, hacia la luz.
La grandeza de la democracia consiste en no repudiar nada ni negar nada de la humanidad. Cercano al derecho del hombre, a su lado, al menos, existe el derecho del alma.
Aplastar el fanatismo y venerar lo infinito, tal es la ley.
No nos confinemos a prostrarnos ante el árbol de la creación, y a la contemplación de sus ramas llenas de estrellas.
Tenemos el deber de laborar sobre el alma humana, de defender el misterio contra el milagro, de adorar lo incomprensible y rechazar lo absurdo, de admitir, como hecho inexplicable, solo lo que es necesario, de purificar la creencia, de arrancar las supersticiones de encima de la religión; de limpiar a Dios de orugas.