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nydus/Les MisérablesPublic
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Libro I. M. Myriel

por parte de un pobre sacerdote montar en un animal que usó Jesucristo. Lo he hecho por necesidad, se lo aseguro, y no por

En el transcurso de estos viajes era benévolo e indulgente, y conversaba más que predicaba. Jamás iba lejos en busca de sus argumentos y de sus ejemplos. Citaba a los habitantes de una comarca el ejemplo de una comarca vecina.

En los cantones donde eran duros con los pobres, decía:

«¡Mirad a la gente de Briançon! Le han conferido al pobre, a las viudas y a los huérfanos el derecho a que sus prados sean segados tres días antes que los de los demás. Les reconstruyen gratuitamente las casas cuando están arruinadas. Por tanto, es un país bendecido por Dios. Desde hace un siglo entero, no ha habido entre ellos un solo homicida».

En las aldeas codiciosas de lucro y de cosecha, él decía: «¡Mirad a la gente de Embrun! Si en la época de la siega el padre de una familia tiene a su hijo sirviendo en el ejército, y a sus hijas sirviendo en la ciudad, y si él está enfermo e incapacitado, el cura lo recomienda a las oraciones de la congregación; y el domingo, después de la misa, todos los habitantes de la aldea —hombres, mujeres y niños— van al campo del pobre y le hacen la cosecha, y llevan su paja y su grano al granero».

A las familias divididas por cuestiones de dinero y herencia les decía:

«Mirad a los montañeses de Dévoluy, un país tan agreste que el ruiseñor no se deja oír allí ni una vez cada cincuenta años. Pues bien, cuando el padre de familia muere, los muchachos se marchan a buscar fortuna y le dejan la propiedad a las muchachas, para que así puedan encontrar marido».

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