Apertura de la ofensiva árabe
Capítulos XVII al XXVII
Mis jefes se quedaron asombrados ante noticias tan favorables, aunque prometieron ayuda, y entretanto me enviaron de regreso, muy a mi pesar, a Arabia.
Llegué al campamento de Feisal el día en que los turcos tomaron las defensas de Yebel Subh. Con ello, quedó destruida toda la base de mi confianza en una guerra de tribus.
Vacilamos un rato junto a Yenbo, esperando recuperar la posición: pero los hombres de las tribus resultaron inútiles para el asalto, y vimos que, si la Revuelta había de perdurar, debíamos inventar de inmediato un nuevo plan de campaña.
Esto era peligroso, ya que los prometidos expertos militares británicos aún no habían llegado. Sin embargo, decidimos que para recuperar la iniciativa debíamos ignorar al grueso del enemigo y concentrarnos muy a lo lejos en su flanco ferroviario. El primer paso para lograrlo fue trasladar nuestra base a Wejh, lo cual procedimos a hacer a lo grande.