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nydus/The Call of the WildPublic
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La ley del garrote y del colmillo

hermanos, y ambos huskies auténticos. A pesar de ser hijos de la misma madre, eran tan diferentes como el día y la noche. El único defecto de Billee era su excesiva bondad, mientras que Joe era todo lo contrario, huraño e introspectivo, con un constante rictus y una mirada maligna. Buck los recibió de manera camaraderil, Dave los ignoró, mientras que Spitz procedió a zurrar primero a uno y luego al otro. Billee movía la cola en actitud de apaciguamiento, echaba a correr cuando veía que el apaciguamiento no servía de nada, y lloraba (siempre apaciguador) cuando los afilados dientes de Spitz le desgarraban el ijar. Pero por mucho que Spitz lo rodeara, Joe giraba sobre sus talones para enfrentársele, con elguedeja erizada, las orejas hacia atrás, los labios retorcidos y gruñendo, las mandíbulas castañeando tan rápido como podía morder y los ojos brillando diabólicamente: la encarnación del miedo beligerante. Tan terrible era su aspecto que Spitz se vio obligado a renunciar a darle su lección; pero para disimular su propia incomodidad, se volvió contra el inofensivo y quejumbroso Billee y lo acorraló en los confines del campamento.

Por la noche, Perrault consiguió otro perro, un husky viejo, largo, flaco y demacrado, con el rostro marcado por las batallas y un solo ojo que destellaba una advertencia de destreza que imponía respeto. Se llamaba «Sol-leks», lo que significa el Iracundo. Al igual que Dave, no pedía nada, no daba nada, no esperaba nada; y cuando entró lenta y deliberadamente en medio de ellos, hasta Spitz lo dejó en paz. Tenía una peculiaridad que Buck tuvo la mala suerte de descubrir. No le gustaba que se le acercaran por su lado ciego. De esta ofensa Buck fue culpable sin saberlo, y el primer conocimiento que tuvo de su indiscreción fue cuando Sol-leks giró sobre él y le desgarró el hombro hasta el hueso en tres pulgadas de arriba abajo.

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