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nydus/The Call of the WildPublic
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III. La Bestia Primordial Dominante

apalear a los perros de trineo que titubeaban y eludían su labor en las traíllas o se escondían a la hora de ponérselos por la mañana. Del mismo modo, era este orgullo el que lo hacía temer a Buck como un posible perro guía. Y este era también el orgullo de Buck.

Él amenazaba abiertamente el liderazgo del otro. Se interponía entre este y los holgazanes a los que debería haber castigado. Y lo hacía deliberadamente.

Una noche cayó una fuerte nevada y, por la mañana, Pike, el simulador, no apareció. Estaba bien escondido en su nido bajo un pie de nieve. François lo llamó y lo buscó en vano.

Spitz estaba loco de furia. Bravuconeaba por el campamento, oliendo y cavando en todos los lugares probables, gruñendo tan espantosamente que Pike oyó y tembló en su escondite.

Pero cuando al fin lo desenterraron, y Spitz se le abalanzó para castigarlo, Buck se metió en medio con igual furia. Fue tan inesperado y estuvo tan hábilmente manejado, que Spitz salió despedir hacia atrás y perdió el equilibrio.

Pike, que había estado temblando abatido, cobró ánimo ante este abierto motín y saltó sobre su derribado líder. Buck, para quien el juego limpio era un código olvidado, saltó asimismo sobre Spitz.

Pero François, riéndose por lo bajo del incidente mientras se mostraba inflexible en la administración de justicia, descargó su látigo sobre Buck con todas sus fuerzas. Esto no logró apartar a Buck de su rival postrado, por lo que entró en juego el mango del látigo. Medio aturdido por el golpe, Buck fue empujado hacia atrás y el látigo cayó sobre él una y otra vez, mientras Spitz castigaba severamente al tantas veces ofensor Pike.

En los días siguientes, a medida que Dawson se acercaba más y más, Buck siguió interfiriendo entre Spitz y los culpables; pero lo hacía con

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