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nydus/The Call of the WildPublic
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III. La Bestia Primordial Dominante

lugar para acampar. Mal podían haberlo hecho peor. A sus espaldas se alzaba una pared vertical de roca, y Perrault y François se vieron obligados a encender su fuego y extender sus sacos de dormir sobre el hielo del propio lago. La tienda la habían descartado en Dyea para viajar ligeros. Unos pocos palos de madera flotante les proporcionaron un fuego que se abrió paso a través del hielo derritiéndolo y los dejó cenando en la oscuridad.

Cercano al abrigo de la roca, Buck hizo su nido.

Tan acogedor y templado era, que le pesaba abandonarlo cuando François repartía el pescado que primero había descongelado sobre el fuego.

Pero cuando Buck terminó su ración y regresó, encontró su nido ocupado. Un gruñido de advertencia le indicó que el intruso era Spitz.

Hasta entonces Buck había evitado meterse en problemas con su enemigo, pero aquello era demasiado. La bestia que llevaba dentro rugió. Se abalanzó sobre Spitz con una furia que los sorprendió a ambos, y a Spitz en particular, pues toda su experiencia con Buck le había enseñado que su rival era un perro inusualmente tímido, que lograba mantenerse a flote únicamente debido a su gran peso y tamaño.

François se sorprendió también cuando salieron disparados en un enredo del nido destruido y adivinó la causa del problema.

«¡A-a-ah! —le gritó a Buck—. ¡Dale duro, por Dios! ¡Dale duro, sucio ladrón!».

Spitz mostraba la misma disposición. Aullaba de pura rabia y entusiasmo mientras daba vueltas de un lado a otro buscando la oportunidad de abalanzarse. Buck no estaba menos ansioso, ni era menos cauto, mientras hacía lo propio girando en uno y otro sentido para conseguir la ventaja.

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