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nydus/The Condition of the Working Class in EnglandPublic
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Las Grandes Ciudades

por los efluvioss de estos, y cargado y oscurecido por el humo de una docena de altas chimeneas de fábrica. Una horda de mujeres y niños harapientos pulula por aquí, tan sucios como los cerdos que prosperan sobre los montones de basura y en los charcos. En resumen, toda esta colmena ofrece un espectáculo tan odioso y repugnante que difícilmente puede igualarse en el peor patio del Irk.

La raza que vive en estas ruinosas casuchas, tras ventanas rotas, remendadas con tela encerada, puertas descuajeringadas y jambas podridas, o en sótanos oscuros y húmedos, en una inmundicia y un hedor desmedidos, en esta atmósfera encerrada como a propósito, esta raza debe de haber alcanzado realmente el estadio más bajo de la humanidad.

Esta es la impresión y el hilo de pensamiento que el exterior de este distrito impone al espectador.

Pero ¿qué debe pensarse cuando se oye que en cada uno de estos corrales, que contienen a lo sumo dos habitaciones, una buhardilla y quizás un sótano, viven por término medio veinte seres humanos; que en toda la región, por cada ciento veinte personas, se dispone de una sola letrina habitualmente inaccesible; y que a pesar de todas las prédicas de los médicos, a pesar de la agitación en la que la epidemia de cólera sumió a la policía sanitaria debido a las condiciones de la Pequeña Irlanda, a pesar de todo, ¡en este año de gracia de 1844, se encuentra casi en el mismo estado que en 1831! El Dr. Kay afirma que no solo los sótanos, sino las plantas bajas de todas las casas de este distrito están húmedas; que varios sótanos antaño rellenados con tierra han sido vaciados y vuelven a estar ocupados por irlandeses; que en un sótano el agua brota constantemente por un agujero tapado con arcilla, hallándose

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