su salario. * Los obreros mejor pagados, especialmente aquellos cuyas familias tienen a todos sus miembros en condiciones de ganar algo, comen bien mientras dura esta situación: carne todos los días, y tocino y queso para cenar. * Donde los salarios son menores, la carne se consume solo dos o tres veces por semana, y aumenta la proporción de pan y patatas. * Descendiendo gradualmente, encontramos que el alimento animal se reduce a un pequeño trozo de tocino picado con las patatas; más abajo aún, incluso esto desaparece, y solo quedan pan, queso, gachas y patatas, hasta que en el peldaño más bajo de la escala, entre los irlandeses, las patatas constituyen el único alimento. Como acompañamiento, se bebe universalmente té flojo, quizás con un poco de azúcar, leche o aguardiente. El té se considera en Inglaterra, e incluso en Irlanda, tan indispensable como el café en Alemania, y donde no se consume té, reina la
Pero todo esto presupone que el obrero tiene trabajo. Cuando no lo tiene, está totalmente a merced del azar y come lo que le dan, lo que puede mendigar o robar. Y, si no consigue nada, simplemente se muere de hambre, como hemos visto.
La cantidad de alimentos varía, por supuesto, al igual que su calidad, según la cuantía de los salarios, de modo que entre los obreros mal pagados, aun cuando no tengan familias numerosas, reina el hambre a pesar de un trabajo constante y a jornada completa; y el número de los mal pagados es muy grande. Especialmente en Londres, donde la competencia de los trabajadores aumenta con el crecimiento de la población, esta clase es muy numerosa, pero también se la encuentra en otras ciudades. En estos casos se recurre a toda clase de artilugios; se comen peladuras de patata, desperdicios vegetales y verduras podridas