Oigamos cómo describe J. C. Symonds, comisario gubernamental para la investigación de la condición de los tejedores a mano, estas partes de la ciudad:
«He visto la miseria en algunas de sus peores fases tanto aquí como en el continente, pero hasta que visité los wynds de Glasgow no creí que tanto crimen, miseria y enfermedad pudieran existir en un país civilizado. En las pensiones de ínfima categoría, diez, doce, a veces veinte personas de ambos sexos, de todas las edades y diversos grados de desnudez, duermen amontonadas sin distinción en el suelo. Estas viviendas suelen estar tan húmedas, sucias y ruinosas que nadie desearía tener a su caballo en una de ellas».
Y en otro lugar:
«Los wynds de Glasgow albergan una población fluctuante de entre quince y treinta mil seres humanos. Este distrito consiste enteramente en callejones estrechos y patios cuadrados, en medio de cada uno de los cuales